El turismo es uno de los sectores empresariales con mayor crecimiento en el mundo, tanto así que en muchos países se ha convertido en uno de los principales impulsores de desarrollo. Sin embargo, así como puede ser ampliamente beneficioso, también podría llegar a causar grandes daños si no es manejado adecuadamente, ya que puede afectar la riqueza del patrimonio natural y cultural de cualquier país.

En el desarrollo de la actividad turística, intervienen tanto el viajero,  como la  comunidad local en su rol de  anfitrión. Ambos deben ser conscientes de los beneficios que obtienen  y de la responsabilidad  que tienen como actores principales de conservar y proteger el destino no sólo para que la actividad se mantenga, sino también para garantizar su conservación en el tiempo y permitirle a la  sociedad garantizar que su descendencia pueda disfrutar de los mismos beneficios naturales, culturales y económicos.

Por otro lado la comunidad local tiene un compromiso directo con él turista  y es el de brindarle una actitud cordial y  hospitalaria para que este se lleve una imagen positiva del destino,  y lo pueda recomendar a amigos y familiares. A su vez el turista debe ser consciente que debe respetar la cultura y todo el entorno del destino que escogió visitar.

Otro factor importante son las entidades públicas o gubernamentales vinculadas a esta industria, ya  que estas  deben crear las instancias de trabajo con las instituciones privadas, fortalecer el sector gremial y generar campañas de marketing tanto nacional como internacional para la difusión del destino. Por lo tanto el gobierno, las empresas, las asociaciones o gremios, instituciones educacionales y personas particulares, se deben involucrar para adquirir esta conciencia turística y así aportar a las soluciones sostenibles que mejoraran la calidad del destino.

Mi llamado es que a que cada quien asuma el rol que desempeña y se concientice que debemos trabajar por un  turismo responsable, bajo la premisa que esto es un compromiso de todos.